Motion designer Madrid: del riff a la imagen en movimiento (Proyectos)
Hay proyectos que empiezan con un brief y otros que empiezan con una canción. Este es de los segundos. Un texto con estructura de letra —intros, versos, estribillos, un puente que crece y un solo de guitarra con distorsión— llegó a mi mesa no como encargo formal, sino como material en bruto. Y ahí, justo ahí, es donde un motion designer empieza a trabajar: cuando todavía no hay ni un solo fotograma, pero ya existe un ritmo emocional que hay que traducir a imagen.
Soy Serhii Horbunov, Senior Motion & AI Video Designer con más de 20 años de experiencia. Vivo en Torrevieja (Alicante, Costa Blanca) y trabajo para clientes de toda España. Mi mercado laboral objetivo es Madrid, donde estoy disponible para trasladarme de inmediato o para integrarme en remoto o en híbrido. Este artículo es, precisamente, eso: un proyecto contado desde dentro, paso a paso, con las decisiones técnicas y creativas que hay detrás.
Leer la letra como si fuera un storyboard
La primera lectura de un texto así no se hace con los ojos de músico, sino con los de alguien que piensa en planos. La estructura ya trae pistas: una intro acústica con silencio y atmósfera pide imágenes lentas, casi estáticas, con grano y profundidad de campo corta. El primer verso habla de un mundo incómodo, de abrir los ojos, de una puerta abierta y de un combate. Eso, en términos visuales, es una transición: de la penumbra a la luz, del plano cerrado al plano abierto.
Cuando trabajo en proyectos de motion design para música, mi primer entregable no es una animación: es una tabla. En una columna, la letra dividida por secciones. En otra, la intención emocional de cada bloque. En una tercera, el recurso técnico previsto: tipografía cinética, VFX, stock tratado, generación con IA o combinación de varias capas. Esa tabla es la que permite que un proyecto de tres minutos no se convierta en un caos de tres semanas.
Del verso al frame: decisiones concretas
El segundo y el tercer verso son los más conceptuales: sueño sin pasos, palabras vacías, el dinero que no se lleva a la tumba, la mano que das y a quién se la das. Aquí el motion design tiene que hacer un trabajo delicado: no ilustrar la letra de forma literal, sino encontrar un sistema visual que la sostenga. En mi caso, opté por un enfoque de capas: siluetas, texturas de papel, tipografía que aparece y desaparece al ritmo de la frase, y un tratamiento de color que pasa del gris frío al ámbar cálido a medida que avanza la canción.
El estribillo, en cambio, pide otra cosa. «No vengo con espada, sino con fe y el alma abierta» es una declaración, y una declaración necesita un plano que respire. Aquí es donde el VFX entra con más fuerza: partículas, distorsiones sutiles, un halo de luz que se expande en el punto exacto del compás. Nada gratuito. Cada efecto tiene que justificarse por el ritmo.
Vídeo con IA: dónde acelera y dónde no
El vídeo con IA ha cambiado mi forma de trabajar, pero no en la dirección que muchos imaginan. No lo uso para sustituir el criterio, sino para multiplicar las opciones. En este proyecto, la IA generativa me permitió explorar variaciones de atmósfera —niebla, texturas de grano, transiciones imposibles— en cuestión de horas, cuando antes habría necesitado días de render o de rodaje adicional. Después, esas variaciones se pulen a mano: se ajustan curvas, se corrigen artefactos, se integra el resultado en la composición final.
El puente de la canción, con esa indicación de «contenido, con contención», es el mejor ejemplo. La IA me dio un primer abanico de imágenes oníricas y tensas; el motion design, la edición y el sound-to-picture hicieron el resto. El solo de guitarra, denso y emocional, se resolvió con una secuencia de capas que se superponen y se rompen, como si la imagen misma estuviera distorsionada por el sonido.
Un flujo de trabajo replicable
- Análisis de estructura: dividir la pieza en bloques emocionales, no solo musicales.
- Moodboard y referencias: cine, fotografía, tipografía y texturas que encajen con el tono.
- Storyboard técnico: cada plano con su recurso previsto (2D, 3D, VFX, IA).
- Animática: montaje con la canción real para validar tiempos antes de producir.
- Producción y pulido: render, corrección de color, integración y entrega en los formatos necesarios.
Este flujo funciona igual para un videoclip que para una campaña de marca, una pieza de motion graphics para redes o una secuencia de títulos. La diferencia está en la escala, no en el método. Puedes ver otros proyectos con enfoques distintos en el blog del portfolio, donde voy documentando procesos, herramientas y decisiones.
Torrevieja, Alicante y Madrid: dónde encaja este perfil
Una de las preguntas que más me hacen es cómo se trabaja desde la Costa Blanca para clientes de toda España. La respuesta es sencilla: con procesos claros y entregas puntuales. Como motion designer Torrevieja y motion designer Alicante, he aprendido a moverme con la misma soltura en un proyecto local que en una producción remota para un equipo de otra comunidad. La distancia no es un problema cuando el flujo de trabajo está bien definido.
Dicho esto, mi objetivo profesional es claro: Madrid. No como lugar de residencia actual, sino como mercado al que quiero incorporarme. Estoy disponible para trasladarme de inmediato y también para trabajar en remoto o en híbrido con equipos con sede en la capital. Madrid concentra estudios, productoras y departamentos creativos donde un perfil senior de motion design y vídeo con IA puede aportar valor desde el primer día.
Si tienes un proyecto en marcha —un videoclip, una campaña, una pieza de branding en movimiento— o buscas incorporar a alguien con más de dos décadas de experiencia en la industria, puedes escribirme a través de la página de contacto. Y si quieres ver más casos de estudio y procesos como el de este artículo, tienes más material en el blog.
Lo que este proyecto demuestra
Un texto sin imágenes puede convertirse en un sistema visual coherente si se trabaja con método. La letra que llegó como punto de partida se transformó en una oportunidad para demostrar que el motion design no es decoración: es traducción. Traducir emoción en ritmo, ritmo en plano, plano en movimiento. Eso es lo que hago, y eso es lo que puedo aportar a un equipo en Madrid o a cualquier cliente que necesite contar algo con imágenes en movimiento.
